Agresividad de las Piezas - Parte 1
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Importancia de la Movilidad


Una pregunta común hecha por los alumnos cuando recién empiezan a conocer el juego es:

¿Valen igual todas las piezas de ajedrez?

La respuesta a esta pregunta es que las piezas de ajedrez no tienen un valor absoluto, sino que su valor es relativo: “Las piezas valen por lo que hacen.”

Para poder dar un valor a las piezas se debe analizar su movilidad y su poder agresivo, ya que con nuestras piezas podemos amenazar o capturar piezas del bando contrario y, por lo tanto, cuanto más movimientos tengan nuestras piezas mayor será el poder agresivo de las mismas.

Un ejemplo de lo dicho es el siguiente:

  a b c d e f g h  
8                8
7                7
6                6
5                5
4                4
3                3
2                2
1                1
  a b c d e f g h  

En este caso vemos que el caballo ubicado en a1 solamente puede ir a dos lugares: c2 y b3. Si el mismo caballo estuviera en g1 ya podría ir a tres casillas: h3, f3, e2; si el caballo está en la casilla c8, la cantidad de movimientos posibles del mismo aumenta a cuatro: b7, c6, e6 y f7. Por último, en el caso en el que se encuentre el caballo en la casilla e4, la cantidad de movimientos posibles del caballo se incrementa notablemente, ya que pasa a ser de ocho: c3, c5, d2, d6, f2, f6, g3 y g5
De todo esto podemos deducir que no va a ser lo mismo tener un caballo colocado en un extremo del tablero, en una casilla del borde o en el centro del mismo, pues varía su movilidad. Por lo tanto, en términos generales, una pieza que tiene mayor movilidad va a tener mayor valor que otra que tenga su movilidad más restringida.
Entonces, de esto surge en principio, que una dama, generalmente, valdrá más que cualquier otra pieza (con excepción del rey, que no puede ser capturado); que una torre va a valer más que un alfil, un caballo o un peón; que un alfil y un caballo tienen un valor parecido y que cada uno de ellos vale más que un peón.
Pero las piezas no pueden moverse libremente en el tablero porque se lo impiden las piezas propias (que se estorban entre sí) y las del contrario.
También podemos observar que hasta la pieza más agresiva puede resultar inocua si está deficientemente ubicada.
Entonces, una pieza que en teoría tendría mayor valor que otra, si su ubicación particular en una determinada posición hace que no tenga participación en la lucha, puede ser menos útil que otra que a priori valdría menos.
O viceversa, una pieza de muy pequeña movilidad como es el peón, puede en una posición particular valer más que una dama.

Mediante una serie de ejemplos ilustraremos este tema y llegaremos a determinar la importancia que reviste la centralización de las piezas y una valuación aproximada de las mismas.

Juegan Negras

  a b c d e f g h  
8                8
7                7
6                6
5                5
4                4
3                3
2                2
1                1
  a b c d e f g h  

El negro dio un jaque con la dama en b1 que fue cubierto por el blanco con Td1. Las negras calcularon que ahora podían comerse el peón a porque pensaron que la dama volvería a entrar en juego por la diagonal a2-g8.
Pero el blanco calculó más lejos cuando permitió el jaque y la subsiguiente captura del peón. Al quedar la dama negra en la columna a, su movilidad se restringiría notablemente. Además es un hecho que estará virtualmente rodeada por piezas enemigas que harán su situación más difícil. En efecto, ha visto que si puede apoyar su alfil en c4, la dama negra sólo tendrá una casilla de escape: a4, y allí quedaría a merced de cualquier pieza que dominara la cuarta fila teniendo en cuenta que el alfil puede salir con una amenaza directa sobre el rey negro. Luego la continuación fue:

1. ...        Dxa2
2. Dg4!    g6
  (amenazando Dxg7++)
3. Ac4!    Da4 (única)
4. Axf7+  ganando la dama.

Otro ejemplo sobre la movilidad de las piezas cuando se hallan mal ubicadas es el siguiente:

Juegan Blancas

  a b c d e f g h  
8                8
7                7
6                6
5                5
4                4
3                3
2                2
1                1
  a b c d e f g h  

El negro tiene ventaja suficiente para ganar: calidad (torre por alfil) y peón. Sin embargo sus piezas están pobremente ubicadas: la dama y una torre prácticamente están fuera de juego y de hecho el rey está en una posición precaria.
El blanco, que le toca jugar, trata de explotar esa circunstancia de inmediato, porque el negro amenaza Ta1 cambiando la torre y dándole juego a la dama. Vemos que si se pudiera jaquear al rey negro por la diagonal a2-g8, se podría utilizar la excelente ubicación del caballo centralizado en un ataque directo que por lo menos, le brindaría el empate. En consecuencia juega:

1. Td8+    Txd8
2. Dc4+    Td5

Lo mejor. Si el rey juega a h8 seguiría 3. Cf7+, Rg8; 4. Ch6+ descubierto Rh8; 5. Dg8+!, Txg8; 6. Cf7 mate. Para evitar esta variante el negro entrega la torre ya que ahora esa maniobra alla porque al entregar la dama en g8 se retomaría con la dama y la casilla f7 estaría protegida.

3. Dxd5+  Rh8
4. Cf7+     Rg8
5. Ch6+    Rh8
y tablas por jaque continuo.

Otra posición que no exige comentario en la que se anula una abrumadora ventaja material por la desgraciada ubicación de las piezas es el conocido final de Berger en el que el blanco hace tablas por jaque continuo.

Juegan Blancas y hacen tablas

  a b c d e f g h  
8                8
7                7
6                6
5                5
4                4
3                3
2                2
1                1
  a b c d e f g h  

1. Dh4+    Df2
2. Dh1+    Df1
3. Dh4++  Tf2
4. De4+    T(d2)e2
5. Db4+    etc.

En la siguiente posición el rey negro en la banda y restringido en su movilidad por peones propios y adversarios (lo que hace aumentar las posibilidades de mate), impide que la dama imponga su poderío contra la torre y el alfil y lleva a su bando al desastre.
Las blancas se limitan a combinar las amenazas de mate que existen en las diagonales negras h4-d8 y e1-h4.

Juegan Blancas

  a b c d e f g h  
8                8
7                7
6                6
5                5
4                4
3                3
2                2
1                1
  a b c d e f g h  

1. Tc2!    Dxc2
Si 1. ..., Db8+; 2.Ac7, Df8 parando la maniobra Af4 seguido de g3 mate; 3. Tc5 (amenazando Ag3 mate) Dxc5; 4. Ad8+, g5; 5. g3 mate.

2. Ad8+    g5
3. Aa5!     ...

Amenazando mate en e1 e impidiendo 3. ..., g4 por el mate.

3.  ...       Df2
4. Ac7!    Df4+

No hay otro recurso. Si la dama abandona la segunda fila ocurre g3 y si se aleja sobre la horizontal entonces existe Ag3 mate. Y ahora el blanco no juega 5. Axf4 por gxf4 con empate, sino:

5. g3+     Dxg3+
6. Axg3 y jaque mate.

Agresividad de las Piezas - Parte 2 -Continuación



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